Casa Chihuahua
El Hospital Real Militar.
Como el espacio era bastante amplio y, dado que se trataba de uno de los edificios más sólidos y compactos que existían en la Villa, el Comandante General de las Provincias Internas, Caballero Teodoro de Croix, dispuso que la construcción se acondicionara para alojar aproximadamente a 100 soldados, asegurar a los indios presos por infidencia, a los reos militares y a cerca de 200 caballos, señalándose expresamente que la iglesia debía destinarse exclusivamente al ramo castrense. El local salió de la jurisdicción de la Administración de Temporalidades en marzo de 1786, cuando fue entregado al ministro tesorero de la Real Hacienda por órdenes del virrey Conde de Revillagigedo para instalar ahí un Hospital Militar, bajo el control de la autoridad del comandante general de las Provincias Internas; hospital que fuera inicialmente dirigido por el doctor Gregorio Arreola.
En abril de 1811, cuando a la Villa arribaron en calidad de reos los principales caudillos insurgentes procedentes de Acatita de Baján, fueron conducidos al Hospital Real Militar, donde algunos de ellos –los cabecillas- fueron encarcelados, mientras que los demás fueron conducidos a las celdas del Convento de San Francisco. Don Miguel Hidalgo y Costilla, vivió sus últimos días (hasta el 30 de julio de 1811) en una celda separada y aislada, donde fuera la torre del templo de Nuestra Señora de Loreto.
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